Psicofonías

(algo así como el blog de Psicobyte)

Dresde, 1945

Al llegar al las llanuras de Sajonia, en Alemania, el río Elba se extiende en amplias curvas, disminuyendo la velocidad de sus aguas y regando los verdes campos de sus orillas.

Abrazada al río descansa la ciudad de Dresde.

Antes del 13 de Febrero de 1945, Dresde era una ciudad hermosa.

Antes del 13 de Febrero de 1945, Dresde era el centro del romanticismo alemán, famosa en todo el mundo por sus obras de arte y arquitectura.

Antes del 13 de Febrero de 1945, Dresde era considerada una joya urbana: "La Florencia del Elba".

Pero todo es fué antes del 13 de Febrero de 1945.

Pero te cuento la historia:

Situate: A principios de 1945, ya se puede entrever el fín de la segunda guerra mundial: Los aliados ya habían desembarcado en Normandía, y el ejercito alemán había sido derrotado en Las Ardenas, su último intento de resistir la inminente derrota.

Dresde, que carece de instalaciones militares, ha sido declarada "Ciudad Abierta". Esto quiere decir que, en caso de que llegue el enemigo, se rendirá sin ofrecer resistencia.

Esto hace que sea una ciudad comercial, confiada, con mucho tráfico civil y poblada de refugiados que huían de otros lugares azotados por la guerra, de heridos, enfermos y prisioneros de guerra.

Dresde se había mantenido a salvo del horror, hasta la noche del 13 de Febrero de 1945.

Dresde, Febrero de 1945

Minutos después de las diez de la noche sonaron las sirenas. Algunos corrieron a los refugios. Otros, confiados en la seguridad de no ser un objetivo militar, permanecieron en sus hogares.

Entonces llegaron los aviones británicos. Una escuadrilla de nueve aviones comenzó a lanzar bengalas luminosas para marcar el área del bombardeo.

A las diez y cuarto comenzaron a caer las bombas.

El procedimiento, conocido como "Bombardeo en alfombra" es simple e infernalmente eficiente en su destrucción: Una oleada tras otra de bombarderos van dejando caer toneladas de bombas sobre cada metro del objetivo.

Primero fueron bombas explosivas, que destruían los edificios y hundían sus techos. Después fueron bombas incendiarias, que convirtieron a Dresde en una gran hoguera, visible a cientos de kilómetros.

Cuando, a la mañana del 14 de Febrero de 1945, los supervivientes comenzaron a salir de los refugios, Dresde era un aténtico infierno. Nada quedaba en pié en todo el centro de la ciudad, las ruinas eran pasto de las llamas. No había sificiente gente para atender a los heridos. No había suficiente gente para contar los muertos. Pero los aliados aún no habían terminado.

Ese mediodía, un nuevo ataque, esta vez de la aviación Norteamericana, volvió a bombardear la ciudad. Las bombas explotaban sobre las ruinas de lo ya destriudo.

El incendio duró días. La ciudad fué acordonada. El olor de los cadáveres se percibía desde kilómetros.

La operación fué un "exito". No hubo apenas resistencia: Solo un avión aliado fué derribado, por una de sus propias bombas.

Durante dos días, 1.400 bombarderos lanzaron más de 2.000 toneladas de bombas sobre el centro de la ciudad.

Murieron 250.000 personas.

Casi el doble que en Hiroshima.

Más de cuatro veces los de Nagasaki.

250.000

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