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¿Donde están las feministas?
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¿Donde están las feministas?

Ni dios, ni patrón, ni marido.

(Elda Munch)

Vaya por delante que uno de mis mitos sexual-intelectuales es Simone de Beauvoir. No me pregunte porqué. Sé que como mito sexual es un poco extraño, pero siempre he pensado que, en cuestión de vicios y filias, cada uno haga de su capa un sayo.

Menciono lo de mi extraña fijación sexual no por que tenga un punto de exibicionista (Aunque creo que todo el que tiene una página personal debe tener algo de eso), si no para advertir al lector desinformado que, en lo que sigue, soy cualquier cosa menos frío e imparcial.

El caso es que, en una cadena televisiva de mi pais (España) acaban de comezar un nuevo cutre-programa-concurso-casposo. Y esto no sería nada digno de mención (en mi pais, como en otros, abundan más que escasean) si no fuera porque han renovado el formato usual de estos programas.

Porque la cosa esta vez no va de burlarse de los defectos ajenos, no de exponer las miserias de la vida de cada uno, ni de meter un grupo de descerebrados en una casa o similar. No. esta vez se han superado.

A ver si me explico. Esta vez, la estupidez en cuestión consiste en un concurso. Presentan a un tipo de buena familia, de esos que tienen tres nombres y seis apellidos, que, como grandes virtudes (como la presentadora del engendro se ha preocupado de detallar) tiene las siguientes: Un master de No-importa-qué de empresas, los mencionados apellidos, un trabajo de broker, un rolex de oro (si, has leido bién), y un Porsche (que sí, que me refiero al coche).

Vale. El Tipo en cuestión ya está presentado. Pero, por si no fuera suficiente, le dejan hablar.

Y como le dejan, habla.

Pero mejor que no lo hubiera hecho.

Porque el hombre comienza a desgranar una serie de tonterías y lugares comunes (comunes en los círculos más rancios de la tradición Macho-Burgesa) sobre cómo sería su mujer ideal. Al tipo solo le falta decir "y que me traiga las zapatillas".

Lo que no se olvida de decir es que con es mujer tendrá cinco hijos. Y enumera: "chico-chico-chica-chica-chico" (A mí, no me pregunten el por qué de ese orden concreto).

Hasta aquí, nada fuera de lo normal: Todos los días salen capullos de esta índole en televisión. Los quince (¿o eran cinco?) minutos de Warhol.

Lo malo, lo verdaderamente hiriente, es que el conscurso en cuestión consiste en que quince señoritas "solteras y disponibles" deben competir entre ellas para contraer matrimonio (Si, casarse) con un tipo como el descrito anteriormente, a elegir entre tres. Se deduce facilmente de la proporción mujeres/hombres elegida (cinco a uno, para quién no quiera dividir) el tipo de competición que se espera: Serán ellas las que compitan por ellos.

Y aquí es donde entra mi pregunta:

¿Donde están las feministas?

Como se imaginará el avispado lector, soy lo bastante inteligente para saber que la estupidez no conoce distinción de sexos. No debe haber sido muy dificil encontrar a quince mujeres que se presten a tamaño ridículo, y aún más facil encontrar a los tres pretendientes.

Lo chocante, lo terrible, es que no hayan surgido medio millón de mujeres con amor propio que, aunque solo sea por vergüenza ajena, pretendan linchar a los directores de la cadena de televisón culpable.

Tantas mujeres han luchado para demostrar que tienen mejores opciones que esperar a casarse con un hombre rico, que un programa como este es en mi humilde (y masculina y, por lo tanto, limitada) opinión un insulto al feminismo.

Pero no han surgido.

Debemos estar tan acostumbrados a la basura, que ya no la percibimos.

De modo que ¿Donde están las feministas? Y no me refiero a las moderadas, con cartas de protesta, manifiestos ni similares (Que tampoco están de más). No a las que hablan de todo lo que han logrado mientras disfrutan de un cóctel.

Me refiero a feminsitas militantes de verdad, de las otras.

De las de cóctel, si. Pero cóctel molotov.

Porque, sinceramente, si alguien quemara la emisora en cuestión, preferentemente con sus "creativos" dentro...

Bueno. No diré que eso sea moralmente correcto, claro.

Pero no sería yo el que osara instituirme en juez del responsable.