Página PrincipalMis GustosMis OpinionesYo MismoLinksUnas Risas

 

Jessica y las mentiras
en esta misma sección...

Jessica y las mentiras

Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería.

(Otto von Bismark)

Tiene diecinueve años, mirada un tanto inocente, y esa sonrisa un poco forzada de las fotos de instituto.

Se llama Jessica Lynch, y es Marine de los Estados Unidos de America.

La historia que podría haber sido y no fué es más o menos como sigue:

El 23 de Marzo de 2003, durante una de las operaciones de la Heroica Liberación de Irak, la unidad de mantenimiento de la que Jessica formaba parte cayó en una emboscada perpetrada por torpas leales a Saddam.

Jessica resistió heroicamente, prefiriendo morir a ser capturada, descargando hasta la última bala de su M-16 pero, desarfortunadamente, fué malherida por las balas y las bayonetas enemigas y, al final, capturada.

Tras esto, fué llevada por sus captores a un hospital fuertemente custodiado en Nasiriya, donde fué cruelmente torturada.

Pero Dios no abandona a sus corderos, y Jessica tuvo un golpe de suerte, que acabaría sacandola de ese infierno, en la persona de un modesto abogado irakí de buén corazón.

Mohammed Odeh Rehaief, abogado de 32 años, había ido al hospital a visitar a su amada esposa Iman, que trabajaba en la unidad de nefrología.

Allí pudo ver como la dulce Jessica era torturada y, no pudiendo soportar tanta crueldad, consiguió hablar con ella a escondidas y prometerle que buscaría ayuda.

Tras esto, recorrió los diez kilómetros que le separaban de la posición norteamericana más próxima, y avisó a las fuerzas liberadoras del estado de la prisionera.

Inmediatamente, el Ejercito de los Estados Unidos comenzo a preparar un plan de rescate.

Lo primero que necesitaban era información, y de nuevo nuestro valiente Mohammed se mostró como un auténtico héroe. Actuando como todo un James Bond, espió las posiciones irakíes en torno al hospital y trazó un mapa con la situación de los 41 terribles Martires Fedayin, armados con Kalashnicovs.

(Mohammed, Iman, y su hijo de seis años, han tenido que refugiarse en Estados Unidos, huyendo de la muerte segura con que les amenazan los leales a Saddam.)

Con esta valiosa información, un comando norteamericano efectuó una operación magistral en la que, sin perder a un solo hombre, rescataron a la prisionera.

The End (musica heroíca, bandera de barras y estrellas y títulos de crédito).

Bonito ¿verdad?

De hecho, demasiado bonito.

Es natural que, durante una guerra, se maquillen un poco los hechos para hacerlos parecer más nobles y heróicos. Lo malo es que, a veces, despues empieza a descubrirse un guión muy distinto al que se vendió en un principio.

Veamos la historia que fué:

Efectivamente, el convoy de Jessica cayó en una enboscada. Durante esta, el vehículo que la transportaba chocó con otro y volcó, provocandole graves heridas. No efectuó disparos, no recibó disparos ni le hirió bayoneta alguna.

essica Lynch no fué torturada. Su vida corrió grave peligro: Había perdido mucha sangre y no tenían de su grupo (cero positivo). Afortunadamente, los familiares de uno de los médicos que le atendían tenía ese mismo grupo y su sangre pudo salvarla.

Cuando su salud se estabilizó lo suficiente, los médicos trataron de transportarla en una ambulancia a las líneas americanas, pero los disparos con que les recibieron les hicieron desistir.

Fueron estos mismos médicos los que avisaron a las fuerzas norteamericanas de la sitación de Jessica, y de que no había soldados irakíes en el hospital.

Días más tarde, un comando estadounidense equipado con las más modernas armas de fogueo y cámaras de cine, asaltó el hospital disparando contra nadie y, ante el asombro del personal hospitalario, "rescató" a Jessica.

Y, a estas alturas ¿que hay del valiente Mohammed?

En el hospital nadie lo recuerda.

De hecho, no tienen constancia de ninguna enfermera que se llame Iman, ni en el departamento de nefrología ni en ningún otro.

Esta versión no tiene, indudablemente, el mismo interés que la otra.

No vende tantos periódicos. No en Estados Unidos.

Se trata solo de un pequeño ejemplo. Una simple historia de héroes, destinada a enardecer a los espíritus patrióticos.

No es, quizás, tan importante como otras historias de esta/s guerra/ de Irak, "adaptadas" o simplemente "creadas": Los niños arrancados de las incuabadoras de Kuwait, los informes británicos, los laboratorios móviles de armas químicas, la compra de uranio, la vinculación Irak - Al Qaeda...

Pero sí me parece un ejemplo interesante. Si se emplean con tanta intensidad para crear una "pequeña" mentira, ¿Hasta donde serán capaces de llegar por una "gran" mentira?

Orwell imaginó un futuro donde el todopoderoso Ministerio de la Verdad modificaba la realidad a su antojo, creando las noticias que fueran necesarias, imponiendo brutalmente una visión del mundo a la medida del Partido y el Gran Hermano.

Orwell se equivocó.

El Gran Hermano omnipresente, los lavados de cerebro, las torturas, el Ministerio de la Verdad, la Policía del Pensamiento, no son necesarios. Y son demasiado costosos.

La propia prensa "libre", al servicio de sus accionistas, con el Sagrado Libro de las Cuentas de Resultados, a mayor gloria de los Indices de Ventas y con el Mandamiento Unico de "Ganaras el Pan con la Publicidad de tus Páginas", ya hace el trabajo estupendamente.

Vivimos tiempos que Orwell no pudo imaginar. Tiempos en los que los gobiernos contratan a expertos en Marketing para "vender" sus guerras, los ejercitos entrenan a los periodistas que les acompañarán, y los servicios de inteligencia tienen estudios de cine para montar las cintas que se mostrarán en los noticieros.

No, Orwell no pudo imaginar esto.

Habría que haber sido un enfermo mental para imaginar esta locura.