Psicofonías

(algo así como el blog de Psicobyte)

A Emilio Calatayud

Hola Emilio.

No nos conocemos (bueno, una vez coincidimos en un evento de la UGR, algo sobre redes sociales), pero lo de leer a la gente en Internet da una sensación como de cercanía, así que me vas a permitir que te tutee.

Se ha liado un pequeño revuelo en Twitter por algo que has dicho en televisión.

Por lo visto has dicho "[...] hablando de los peligros que pueden encerrar las redes sociales para los menores, que hay niñas que se fotografían como putas y luego suben esas fotos a las redes sociales."

Que se monte revuelo en Twitter no es novedad, claro.

Pero has respondido al revuelo con un artículo dando a entender que el problema ha sido "emplear la palabra puta o puto", y que el revuelo ha sido causado por "la forma de dar el mensaje" mas que por "el contenido del mensaje".

Pero no, Emilio, no es eso.

En un momento de la película "Airbag" se ve cómo se llevan detenido a un político corrupto y miserable (interpretado por Santiago Segura) por violar a una menor. El personaje se excusa diciendo "La culpa es de los padres, que las visten como putas". El chiste (chiste negro y amargo, por lo que tiene de cotidiano) es que el infecto personaje pretende culpar a la ropa de la propia víctima de su crimen. Parece afirmar que si ella hubiera vestido más recatadamente, él no la habría violado. Soy consciente de que el concepto de "Culpa" en derecho tiene su intríngulis pero, por lo general, todos estamos de acuerdo en que la culpa de la violación es del violador.

Supongo que tú, que eres juez, lo habrás visto muchas más veces que yo, porque esto de culpar a las propias víctimas es bastante habitual, especialmente en delitos sexuales, y tiene hasta nombre en inglés: "Victim Blaming". Ya sabes "Ella se lo buscó", "Llevaba una falda muy corta", "Si sale a esas horas lo va buscando", "Vestía como una puta". Es horrible, porque afecta incluso a la propia percepción de la víctima de sí misma: Seguro que conoces casos de niños sometidos a abusos horribles que callaban porque pensaban que la culpa era de ellos mismos. Yo sí.

Soy del Zaidín. Aquí todavía, cuando hace bueno, las abuelillas sacan las sillas a la puerta a charlar al fresco. Si algún desaprensivo aprovechara y les hiciera algo, sería injusto decir "Es que hay que tener cuidado y no poner la silla en la calle". Porque el problema no es la silla. Ni la ropa. Ni la actitud.

Pero tú has tenido la mala puntería de usar casi las mismas palabras que el personaje de Santiago Segura. Para decir algo que suena casi igual. Se que tú sabes que los violadores no violan porque las niñas vistan de un modo u otro. Sé que piensas, como yo, que las niñas pueden hacerse fotos vestidas como les de la gana, que eso no justifica nada de lo que le pueda hacer cualquier cabrón. Y sé que sabes, por experiencia, que las mujeres violadas no visten ni se maquillan ni actúan de forma distinta que aquellas a las que no violan. Hay mujeres que visten "como putas" y no la violan y otras que tiene mala suerte y un cerdo se cruza en su camino. Y hay mujeres que visten y actúan como lo-que-sea-que-cosideres-recatado y les pasa exactamente lo mismo. Porque no es la ropa, ni el maquillaje, ni la actitud.

Verás, Emilio: Mucha gente cree que el comportamiento de una mujer o una niña justifica, aunque sea en parte, lo que le hagan. O su ropa. O su maquillaje. O si sale de noche o "por donde no debe". O si bebe. O si mira directamente a los ojos. O si viaja sola. O si sale de casa. Tú y yo sabemos que no es cierto, pero mucha gente lo cree. Y se hacen chistes como "Mira cómo va esa, y luego se quejan de que hay violaciones". Hay gente que cree justificado violar a una puta porque, bueno, es una puta.

Pero tú y yo sabemos que, aunque nos encerraran en una habitación repleta de niñas actuando "como putas" no las violaríamos, porque no somos violadores. Y sabemos que un violador violará a su víctima por muy recatada que vaya. Porque el problema no es la ropa, ni el maquillaje, ni la actitud.

Si hoy mismo las niñas (y las mujeres adultas, y los bomberos, y todo el mundo) dejaran de hacerse fotos "como putas" ¿Crees que habría menos violaciones? ¿Crees que los violadores dejarían de violar? No. Porque el problema no es la ropa, ni el maquillaje, ni la actitud.

Lo que sí es un problema serio es lo que, como sociedad, decimos. Porque si vamos por ahí dando a entender que "ir como una puta" es lo que causa las violaciones, es más fácil que los violadores se sientan justificados y lo usen como excusa, como el de la película. Y es más fácil que la víctima, encima de ser víctima, se sienta culpable.

Y hombre, Emilio, tú eres un juez famoso y respetado, y lo que dices se publica y propaga por todas partes. Mis amigos ponen vídeos de tus conferencias en los grupos de Wassap. Me enseñan artículos tuyos cuando estamos charlando entre cervezas. Y tu opinión es respetada. Muy respetada. Incluso cuando (me vas a perdonar) te sales de tu tema y metes la pata (a todos nos pasa). Lo que tú digas es muy influyente, sobre todo en estos temas.

Y seguramente habría sido mejor que tú, con es autoridad y respeto que tienes, dijeras que las niñas (independientemente de qué fotos se hagan) deben estar advertidas y aconsejadas, que la educación sexual es importantísima, y que los padres y madres deben darles educación y apoyo. Porque las fotos que se hagan las niñas no son el problema. Ni la ropa, ni el maquillaje, ni la actitud.

Y por eso ha sido el revuelo. No por la forma o las palabras, sino por el fondo.

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Ama-gi

Ama-gi

La imagen de arriba es la palabra sumeria "ama-gi" escrita en caracteres cuneiformes (a veces también aparece como "amargi"). Se suele traducir a menudo (de forma bastante incorrecta) como "libertad" y, a veces, como "manumisión de los esclavos" (lo que es menos correcto aún). Por ello muchas organizaciones e individuos de ideología libertariana, anarco-capitalista, randiana, liberal (en el sentido económico), etc, la utilizan como símbolo.

Literalmente, significaría algo así como "regresar a la madre" [1] lo que, además de extraño, es algo bastante interesante y relevante para este post, como veremos más abajo.

Las personas y grupos que se identifican con el ama-gi están en contra del estado, y creen en los mercados (normalmente, los mercados capitalistas) como método organizativo y de distribución de la riqueza. Por ello, cuando las personas y grupos que se identifican con el ama-gi (que, a partir de ahora, voy a simplificar llamando "liberales") hablan de "libertad", se refieren a libertad para guiarse por el propio interés, tomar decisiones individuales y hacer contratos entre individuos, sin que nadie, especialmente el estado, interfiera ni ponga límites. Concretamente, suelen insistir mucho en que el estado no debe interferir en los mercados.

El concepto moderno de libertad es algo más amplio que esto, claro. Es heredero del derecho romano y la filosofía escolástica, y se podría expresar brevemente como "la capacidad de obrar sin limitaciones".

Naturalmente, esta definición es totalmente insuficiente: Siglos de filosofía y política han dado para mucho, y la cosa puede ponerse muy complicada, como se puede intuir viendo la página de wikipedia o la propia definición en el diccionario de la RAE. Pero, en general, toda definición moderna de "libertad" acaba girando en torno a cuestiones de poder: Eres más o menos libre en función de lo que puedas o no puedas hacer.

Pero, para la mayoría de los antiguos (lo que incluye a los sumerios) ser libre era una cosa mucho más concreta y definida: Ser libre era no ser un esclavo.

La palabra sumeria para esclavo está relacionada con el símbolo para "montaña" y "país extranjero" [2] (Sumeria estaba en un gran valle fluvial: las montañas eran una cosa exótica): Los esclavos sumerios eran, normalmente, extranjeros capturados en la guerra. Para los sumerios, el que tenga libertad para hacer cosas o no es secundario a la hora de caracterizar a un esclavo. Un esclavo es alguien que ha sido arrancado de su entorno social, alguien que ya no tiene amigos o familia [3]. Carecer de una red de familiares y amigos es lo que realmente convierte a la esclavitud en algo tan terrible.

¿Y por qué es tan importante esta red? Porque (además de los obvios motivos psicológicos de identidad, socialización, estima, etc), en la mayoría de las culturas la mayoría de los intercambios económicos se llevan a cabo en estas redes. Si un agricultor sumerio necesitaba algo, se lo pedía a su vecino. Y su vecino se lo daba, confiando en que algún día (normalmente no muy lejano) le devolverían el favor (y también porque sabía que esto haría mejorar su reputación, las llamadas "economías del regalo" pueden ser muy retorcidas) [4].

Pero, a veces, alguien podía tener una necesidad tan grande o tan urgente que no era posible resolverla a base de favores.

Afortunadamente, los sumerios, entre otras muchas cosas, habían inventado el dinero (quizás sería mejor decir "la contabilidad", "la unidad de cambio" o "el crédito", porque la moneda propiamente dicha se inventaría más tarde); y con el dinero, los préstamos; y con los préstamos, el interés. Si alguien lo necesitaba, podía firmar libremente un contrato con un prestamista (normalmente un mercader, un templo o un gran propietario) que era redactado en una tablilla de arcilla y firmado con un sello.

Naturalmente, los intereses solían ser desmesurados, y las condiciones del impago draconianas: Si no podías devolver el pago y los intereses, tenías que trabajar para tu deudor (junto con tu familia, probablemente) hasta completar el monto total de tu deuda. Técnicamente esta situación no era esclavitud, pero se le parecía mucho: Los intereses podían crecer tan rápido que el trabajador nunca sería liberado. Muchos, cuando se acercaba la fecha en la que no podrían saldar su deuda, preferían huir y dedicarse al pillaje o lo que fuera [3].

Ser reducido a la esclavitud por deudas es una tragedia para la propia víctima y para sus familiares, pero también para los vecinos y amigos (que pierden un miembro de su comunidad y de su red de intercambio) y para la sociedad en conjunto: Si una proporción importante de la población es esclava por deudas o prófuga, el descontento social crecerá.

Los reyes sumerios encontraron una solución a esto: A veces, con ocasión de la coronación de un nuevo rey, en alguna fecha señalada o cuando, por la razón que fuese, querían congraciarse con el pueblo, declaraban todas las deudas extinguidas. En un acto público, el rey destruía ritualmente las tablillas de arcilla que contenían esos contratos [5].

Desde ese momento, tanto los que estaban trabajando para saldar su deuda como los que habían huido para no tener que hacerlo quedaban liberados, y podían regresar a sus hogares, con sus familias. Esto era lo que se llamaba "ama-gi", "regresar a la madre".

Hay que hacer notar que los verdaderos esclavos no eran liberados: El ama-gi era una cancelación de deudas y, por tanto, sólo se aplicaba a los deudores.

El "ama-gi" es, posiblemente, el primer caso conocido en la historia de una medida gubernamental destinada a corregir el daño que los mercados causan a una sociedad.

No deja de ser divertido que ahora sea el símbolo de aquellos que reniegan del gobierno y ponen su fe en el mercado.

Referencias:

[1] The Sumerians: Their History, Culture, and Character - Samuel Noah Kramer

[2] The Cambridge World History of Slavery: Volume 1, The Ancient Mediterranean World - editado por Keith Bradley,Paul Cartledge

[3] En deuda - David Graeber

[4] Ensayo sobre el don - Marcel Mauss

[5] The Lost Tradition of Biblical Debt Cancellations - Michael Hudson

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Largo y extraño viaje

No, esto no va a ir sobre drogas ni sobre los Grateful Dead.

Acaba de terminar la décima edición del Campus Infantil de Software Libre (y, creedme, me he ganado un descanso).

Además, coincidiendo con esto, también termina mi vinculación a la Oficina de Software Libre de la Universidad de Granada.

Voy a echar esto de menos.

Estos años han sido una fascinante sucesión de retos, trabajos, ideas y proyectos. He tenido la suerte de compartir los mayores logros de esta oficina: No sólo en cosas como premios, menciones o rankings sino, sobre todo, en experiencias, logros personales y humanos, y satisfacciones.

He tenido el honor de conocer a algunos de los mejores en el mundo del software. No sólo a los más conocidos o más capaces, sino también a la gente con mejores ideas, a los que han sabido superar retos, a los que están ahí día a día construyendo y aportando para todos. Algunas de las mejores personas que he conocido las he conocido en el software libre.

He hecho cosas que nunca imaginé que haría, he aportado lo que he podido (y he podido más de lo que hubiese creído que podría) y, sobre todo, he aprendido. He aprendido muchísimo.

He impartido charlas, talleres, clases y conferencias sobre los temas más dispares y a los públicos más variados. He participado en congresos internacionales (he organizado congresos internacionales). Me he ganado mis galones de "Conferenciante Internacional" (o sea, que he dado una conferencia en el extranjero). He colaborado en eventos de todo tipo y he ayudado a dar a luz proyectos fascinantes.

Es muy difícil encontrar un trabajo que sientas que encaja con tus ideas, tus intereses y tu moral. Trabajar en la Oficina de Software Libre me ha dado la oportunidad de hacer cosas que me gustan, que me satisfacen ética e intelectualmente, y con las que, creo, he podido aportar a la sociedad y ayudar a hacer el mundo un lugar un poquito mejor (una mínima e inconmensurable fracción, pero ahí está).

He aportado a esta oficina en proyectos de software libre, cultura libre, integración y solidaridad. He asesorado a montones de equipos en cosas como licencias libres, tecnologías abiertas, lenguajes de programación o metodologías de desarrollo. He administrado servidores y programado aplicaciones. He escrito informes, análisis y artículos. He negociado, rogado, amenazado y seducido. He organizado, participado y coordinado. He inventado, copiado y compartido.

Algunos proyectos han tenido más de mi alma que otros. En alguno he puesto menos convicción que en otros. Algunas veces me empeñé en que algo debía ser de un modo concreto. Creo que acerté más veces de las que me equivoqué. Quizás algún día hable más de estas cosas. Ahora no es el momento.

Muchas veces nos dijeron que algo era imposible: No era factible, no convenía políticamente, no había dinero, no era técnicamente viable. Algunas veces, a pensar de ello, lo hicimos.

Ha sido un largo y extraño viaje, siempre apoyado por los mejores compañeros que puedan desearse: Gente que ha trabajado por el software libre con convicción, esfuerzo y sacrificio, pero también con voluntad, alegría y sed por aprender. No voy a enumerarlos a ellos ni a sus muchos méritos, pero me siento terriblemente afortunado de haberlos tenido a mi lado.

En especial, quiero manifestar mi absoluto agradecimiento al Director de la Oficina de Software Libre, JJ Merelo que, desde el principio, me dio una confianza y un apoyo que espero no haber decepcionado. Es difícil encontrar una persona que tenga un nivel de exigencia tan alto y, a la vez, que sepa darte tanta confianza y libertad de acción.

Ha sido un honor y un placer trabajar en esta Oficina, con estas personas, haciendo estas cosas.

Naturalmente, seguiré en contacto con la Oficina de Software Libre, con JJ Merelo y con todos mis compañeros (en el momento de publicar esto, estoy a punto de salir a compartir unas merecidas cervezas con ellos), y siempre estaré a su disposición para lo que necesiten.

Le debo mucho a esta oficina.

Aunque tengo proyectos a la vista, no estoy seguro de a donde se dirige ahora mi camino. Lo que, dicho sea de paso, no es ninguna novedad. Me enfrento al futuro sin miedo y permanezco abierto a lo que pueda surgir.

En la medida de lo posible, seguiré luchando las mismas batallas en la misma guerra. Pero esta vez será desde otra trinchera.

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Iros

Dicen que la Real Academia de la Lengua va a admitir el uso de la forma imperativa "iros". La noticia no ha gustado a casi nadie y, al saberse, se ha liado un pequeño tumulto.

Pero ¿Por qué?

¿Por qué nos parece tan terrible que se acepte un uso lingüístico concreto?

Voy a lanzar una hipótesis desde un punto de vista sociológico:

En mi planteamiento de este texto empleo aproximadamente la perspectiva del sociólogo francés Pierre Bordieu. Las buenas ideas son suyas, los errores son todos míos. Al final, por si te ha picado la curiosidad, recomiendo un libro.

La Real Academia de la Lengua tiene dos misiones.

La primera, más o menos contenida en su lema "Limpia, fija y da esplendor", es la de registrar, hacer oficiales y, en la medida de lo posible, controlar los cambios en la lengua, para mantenerla como un todo coherente.

Es una labor a veces difícil y a veces imposible, porque el idioma evoluciona a manos de los propios hablantes, de forma natural, distribuida y no deliberada. A veces la Real Academia de la Lengua consigue, amparándose en su prestigio social (hablaremos de eso más abajo), imponer algún uso sobre otro. Pero, en la mayoría de los casos, no le queda otra que resignarse y observar la evolución natural del lenguaje. Como no hay ninguna norma lingüística que sea objetivamente superior a otra (es decir, las características propias de cada dialecto son "arbitrariedades culturales") no existe ningún motivo racional para preferir una a otra, y no tiene sentido que nadie se sienta molesto cuando la Real Academia de la Lengua registra algún cambio.

Y sin embargo, ocurre: Mucha gente protesta ante cada cambio en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, batallando en las trincheras de cada definición, cada tilde y cada verbo irregular. Nos sentimos heridos porque admiten "almóndiga", nos ofende que quiten el acento de "sólo" y gritamos furibundos ante la inclusión de "iros". Nos duele.

¿Por qué nos resulta tan terrible que la Real Academia de la Lengua acepte una forma lingüística tan extendida?

Míralo de este modo: Si los dos únicos criterios posibles para definir la "validez" de un uso lingüístico son el que se use realmente o el que esté admitido por la Real Academia ¿por qué decimos que la forma imperativa "iros" es incorrecta? Se usa (y mucho) y, ahora, está admitida. ¿Por qué nos sigue doliendo?

Porque la Real Academia de la Lengua tiene dos misiones, y aún no hemos visto la segunda.

La segunda labor no está en su lema, no es oficial y, de hecho, ni siquiera es deliberada. Pero está ahí y todos la admitimos tácitamente.

La Real Academia de la Lengua es una herramienta. Una estructura que sostiene al lenguaje como marcador social para distinguir la clase social y el estatus de los individuos.

El "Español de la Real Academia" no se puede entender en la práctica como el "Español de todos los hablantes", sino como un dialecto concreto que indica un capital social y cultural. Un "hábitus" en el sentido de Bordieu, que marca a alguien como perteneciente a estratos sociales superiores.

La Real Academia de la Lengua actuaría en este sentido como una "autoridad pedagógica impuesta", indicando qué parte del español es el que denota "Cultura". Y esa "Cultura" forma parte de los conocimientos que permiten un cierto acceso al poder, claro, pero también sirve como marcador social, como indicador del grupo social al que pertenece un individuo.

Cuando la Real Academia de la Lengua acepta un elemento del lenguaje que asociamos con un registro "de clase baja" sentimos que se difuminan un poco las barreras que diferencian a los que "hablamos bien" de los que "hablan mal". Aunque nos auto-justifiquemos de mil modos distintos, sentimos que nos están "desclasando".

Por eso nos duele tanto.

Para conocer más profundamente esta perspectiva de las instituciones culturales, recomiendo encarecidamente el libro "La distinción. Criterios y bases sociales del gusto.", de P. Bordieu.
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La Poetisa y el pollavieja

Al parecer Javier Marías opina que, últimamente, Gloria Fuertes está sobrevalorada. Por lo visto, la idea de que Gloria Fuertes fue una poeta importante pero maltratada por el mundo editorial por ser mujer es, a los ojos de Javier Marías, un invento ridículo (él le da un poco más a la hipérbole, pero viene a decir eso).

Se trata de una opinión muy del estilo de lo que Javier nos tiene acostumbrados: "Dime qué hacen, qué les gusta o qué opinan los que son más jóvenes que yo (que ya empiezan a ser la mayoría de la gente), para que me pueda mostrar firmemente en contra de ello".

Al tipo de gente que suele mantener esa clase de posturas últimamente se les llama por el precioso neologismo "Pollaviejas" (personalmente, prefiero la expresión "Señoros", pero es mucho menos popular).

Naturalmente, Javier es libre de opinar lo que le de la gana. Incluso sin tener motivo. De hecho, lo hace a menudo.

A mí, que también soy bastante cuñado, también me gusta opinar. Así que lo que voy a hacer es tratar de comparar a Gloria Fuertes con un autor que sea del gusto de Javier Marías, para tratar de averiguar cómo de cierta es la idea de que Gloria Fuertes ha sido maltratada por el mundo editorial.

Pero claro: opinar es fácil, pero apoyarse en hechos es difícil. Así que he tratado de buscar alguna medida algo más objetiva que "Me saco la opinión de mis venerables testículos".

Aunque sin duda sería interesante, no tengo datos de ventas de libros, número de ediciones o históricos de publicaciones internacionales. Además, la verdad es que no tengo intención de dedicar mucho tiempo a esto, así que me tendré que conformar con algunos datos públicos y fáciles de encontrar.

No conozco demasiado a Javier Marías, pero una cosa que parece desprenderse de sus escritos es que uno de los autores que más valora es Javier Marías. Y, si no es así, tanto da. Nos sirve igual para la comparación.

Este post va a ser una simple curiosidad y no debes tomártelo en serio. Lo siguiente no pretende ser un argumento riguroso ni un estudio académico. Simplemente vamos a dar un vistazo superficial a algunos datos para tratar de elaborar alguna hipótesis intelectualmente interesante. Para obtener algo un poco más serio haría falta mucho más trabajo. No trato de rebatir el artículo de Javier Marías, que habla (en su misma línea) de más cosas aparte de sus dudas sobre la calidad de la poesía de Gloria Fuertes.

Así que vamos a ello:

Lo primero y más fácil de buscar son entradas en Google (con comillas: "Javier Marías" y "Gloria Fuertes":

Javier Aproximadamente 500.000 resultados
Gloria Aproximadamente 451.000 resultados

Javier Marías viene a tener en torno a un 10% más de entradas que Gloria Fuertes.

Vale. Ya sabemos que Javier Marías es un columnista que escribe para periódicos que usan técnicas SEO y al que le gusta soltar boutades para que le mencionen en los medios y esas cosas. Y que Gloria Fuertes está muerta. Todo esto le da ventaja a Javier, pero al Cesar lo que es del Cesar. Javier gana en entradas en el buscador Google.

Por pocas, pero gana.

Ahora veamos Google Scholar.

Google Scholar es un buscador (también de Google) que, en lugar de simples páginas web, indexa trabajos académicos, científicos, etc. ¿A quién citan más los académicos (esto incluye las entradas del propio autor como académico, si las tiene)?

Gloria tiene aproximadamente 72.200 resultados
Javier tiene aproximadamente 12.900 resultados

Aquí parece que gana claramente Gloria: Casi seis veces más menciones. No nos vamos a meter en quién tiene más auto-citas (es decir, menciones a sí mismo) o cosas por el estilo, y lo dejaremos así.

Este interés académico por Gloria Fuertes es coherente con lo que menciona la Wikipedia:

"Apreciada y estudiada en el extranjero, la mayoría de los trabajos críticos sobre Gloria Fuertes proceden del hispanismo norteamericano (Andrew P. Debicki, Mandlove, Sherno, Persin, Capuccio, Browne…). En Estados Unidos hay hasta 12 estudiosos especializados en ella y se han realizado allí numerosas tesis doctorales."

Pero, al margen de lo que opinen los académicos, estudiosos e investigadores, Tanto Javier como Gloria son escritores, así que veamos algo sobre sus publicaciones.

Como he dicho antes, no tengo datos de ventas y esas cosa, pero la Agencia del ISBN tiene una página de búsquedas para consultar los títulos publicados en España.

Veamos lo que nos dice si buscamos (en el buscador avanzado, para tener más control) libros en los que aparezcan Javier y Gloria como autores:

235 títulos para "Javier Marías".
206 títulos para "Gloria Fuertes".

Javier tiene publicados 29 libros más que Gloria lo que, redondeando, hace un 15% más.

¿Y si buscamos por título? Es decir, libros en lo que parezcan los nombres de estos autores. La idea es ver de quién se han escrito más biografías, recopilaciones, etc.

100 títulos para "Gloria Fuertes"
18 títulos para "Javier Marías"

De nuevo, más de cinco veces más títulos para Gloria que para Javier.

Otro dato interesante pueden ser las ediciones en Wikipedia. La idea es que autores que resulten más relevantes para la gente (por las razones que sean) tendrán más ediciones:

Gloria tiene 737 ediciones (La primera el 30 de abril de 2004)
Javier tiene 402 ediciones (La primera el 25 de junio de 2005?)

De nuevo Gloria tiene muchas más ediciones que Javier (y, además, su página en Wikipedia es más de un año anterior a la de este).

Pero Wikipedia nos permite ver más estadísticas sobre sus páginas. Si les damos un vistazo, además de unas gráficas preciosas podemos ver cosas como las visitas a la página en los últimos 90 días:

Visitas a la página de Gloria Fuertes en Wikipedia:
En los últimos 90 días: 162.366
Promedio diario: 1.784

Visitas a la página de Javier Marías en Wikipedia:
En los últimos 90 días: 19.544
Promedio diario: 215

Otra vez gana Gloria: Tiene más de ocho veces las ediciones de Javier.

Las páginas de estadísticas de Wikipedia dan para ver mucho más y para hacer cosas mucho más interesantes, pero ya he dicho al principio que no iba a perder demasiado tiempo en esto.

En resumen, parece que los resultados son coherentes con la caracterización de Gloria Fuertes como una autora relevante (interesante tanto para el público como para los expertos) pero maltratada por el mundo editorial (no tan publicada como autores menos relevantes).

Las medidas que apuntan a la relevancia del autor para el público o los expertos muestra una clarísima diferencia a favor de Gloria Fuertes, moviéndose en rangos por encima del 500%. Sin embargo, las medidas que indican el apoyo editorial (apariciones en Google y, sobre todo, número de libros publicados) le dan una ligera ventaja (en torno a un 10-15%) a Javier Marías.

Si el número de libros publicado, por ejemplo, fuese en consonancia con el interés que un autor despierta en el público o en los expertos, Gloria debería tener, al menos, cinco veces más libros publicados que Javier, en lugar de un 10% menos.

Por supuesto, esto es simplemente un mero ejercicio. Son hipótesis sin apenas sostén, fundamentadas en medidas cualitativas basadas en datos escasos e imprecisos, y no es base suficiente para hacer una comparativa real.

Pero, al menos, es mucho mejor que "Opino esto porque me sale de mis huevos de pollavieja".

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