Psicofonías

(algo así como el blog de Psicobyte)

Ciencia privativa

Ayer tarde dos personas que saben de lo que hablan me estuvieron explicando que hay operaciones de cálculo simbólico que sólo pueden hacerse usando un software -privativo- determinado.

En particular, me mencionaron dos operaciones (que a mí me suenan a chino, claro), aunque imagino que habrá más cosas:

  • Calcular reglas de Feynmann para lagrangianos en teoría cuántica de campos.
  • Cálculos en variedades diferenciables de dimensión arbitraria.

Esto quiere decir que, si alguien en el mundo está realizando algún trabajo de física que requiera del uso de estas operaciones, lo está haciendo con este software. Todos exactamente con el mismo programa.

Pero no sólo eso, sino que, como te decía, este software es además privativo. No puedes auditarlo. No puedes ver cómo funciona. No puedes saber exactamente qué es lo que hace ese software. No puedes confiar en él.

Si hay algo que puedas decir de un programa es que tiene errores. Todo software tiene errores. La cuestión es cuánto puedes tardar en encontrarlos, si puedes encontrarlos. Como todos, el software privativo del que me hablaban estas personas tiene errores. No sabemos cuáles.

Por supuesto, esos errores no tienen por qué estar en esas operaciones concretas que me mencionaban que, seguramente, funcionarán correctamente. Probablemente sean errores menores sin importancia, aunque también es posible que sean errores graves. Lo que es seguro es que los tiene y que, en principio, no podemos verlos, porque no podemos saber qué hace ese programa por dentro.

La pregunta "¿Podemos confiar nuestra ciencia a un software que no sabemos realmente lo que hace?" puede parecer una mera cuestión epistemológica sin relevancia práctica real, pero el caso es que tenemos precedentes:

Hace un par de años se descubrió que el software -privativo- que se usaba para analizar las resonancias magnéticas funcionales del cerebro tenía un error que falseaba sus resultados.

Como ese software era privativo, los científicos que lo estaban usando no podían saber qué estaba haciendo realmente. No podía saber que estaba falseando su trabajo.

Todos los trabajos que han usado ese software son sospechosos de contener errores que pueden incluso invalidarlos completamente.

Según los autores del descubrimiento, quince años de estudios del cerebro están en tela de juicio.

Y todo por un simple error de software. En un software científico privativo. No puedes auditarlo. No puedes ver cómo funciona. No puedes saber exactamente qué es lo que hace ese software. No puedes confiar en él.

¿Podría pasar algo parecido con la física? No es una mera cuestión epistemológica.

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Beyond the Nipple

Beyond the Nipple
Beyond the Nipple

Este es mi trabajo "Beyond the nipple", que ha ganado el concurso de arte que se ha celebrado durante las JASyP.

Pedían obras alusivas a alguno de los temas de las jornadas, y yo me decidí por tratar la censura.

En los últimos tiempos, parece que los casos de censura en redes sociales más mediáticos ha sido los relacionados con las políticas de Facebook en contra de los pezones. Los pezones están prohibidos: Se trata de una regla simple, clara y distinguible, tan efectiva que casi la tenemos internalizada (luego hablaré un poco más sobre esto).

Sin embargo, en Facebook y otras rede sociales se censuran continuamente montones de imágenes (y textos, vídeos y otros tipos de contenidos pero, por la naturaleza de esta obra, me he centrado en las imágenes). A veces, en casos concretos, los propietarios de las redes argumentan las razones de esta censura. Más menudo no lo hacen, o simplemente afirman que contravienen las "normas de uso".

A veces, por el contexto, se puede adivinar si la motivación es de tipo religioso, político u otro. Pero, normalmente, es inútil buscar una explicación. A menudo es incluso contraproducente: Tratar de adivinar una "causa" para esa censura es entrar en su juego, admitir que tienen ese derecho.

Con esta idea en mente planteé esta obra como una alegoría de esta doble realidad. Sobre el fondo de una pantalla en la que se adivina un perfil de Facebook, un pecho femenino muestra su pezón. Sin embargo, si el ojo se aproxima, se puede descubrir que la escena, en realidad, está construida como un mosaico de imágenes más pequeñas (365, concretamente).

Beyond the Nipple (detalle)
Beyond the Nipple (detalle)

Cada una de estas 365 imágenes ha sido censurada en algún momento en alguna red social.

Si esta alegoría no fuese ya lo bastante poco sutil, un texto al lado de la imagen explica el chiste con bastante poco tacto (y con un par de erratas):

Si miramos más allá de las políticas de "Nada de pezones" por las que son conocidas redes sociales como Facebook, Instagram u otros, podemos ver que en todo el mundo se están censurando imágenes, textos y contenidos de todo tipo por motivos políticos, religiosos, raciales, ideológicos, de género o, generalmente, sin alegar justificación alguna.

Esta obra es un mosaico creado a partir de una selección de 365 imágenes que, en algún momento, han sido censuradas en una u otra red social.

Algunas notas sueltas sobre la obra:

La parte más tediosa del trabajo ha sido, sin duda, encontrar las imágenes.

En la medida de lo posible, he buscado comprobar a un nivel razonable que realmente han sido censuradas. Normalmente buscando capturas de pantalla en las que se viese el mensaje de censura de la red en cuestión en cada caso, pero también me he fiado de la prensa cuando he encontrado la imagen a través de una noticia.

La mayor parte de las imágenes que provienen de redes sociales Chinas las he encontrado en la recopilación de Propublica China’s Memory Hole: The Images Erased From Sina Weibo.

Aunque los gobiernos de algunos países dedican recursos a este tipo de censura directa, la mayoría opta por una política de incentivación de la auto-censura: No elimina los contenidos no deseados (o no suele hacerlo), sino que persigue legalmente a sus autores o divulgadores de forma a veces ocasional, a veces más sistemática. Rusia o España son casos paradigmáticos de este tipo de censura "pasiva".

Naturalmente, el número de imágenes censuradas en redes sociales es mucho mayor que la pequeña selección que yo he hecho. La mayoría de ellas son censuradas sin que nadie, salvo la persona que originalmente la puso en la red, se entere. Aún son más las que nunca llegan a ponerse, porque ya sabemos que las quitarán.

Durante la recopilación me encontré con una dificultad añadida: Cuando la prensa habla de alguna de estas imágenes censuradas por las reces sociales, suele mostrar en sus páginas una versión censurada por ellos mismos.

captura de la Vanguardia
captura de la Vanguardia

Esta captura de ejemplo de La Vanguardia se repite sistemáticamente en casi cada publicación. Puede parecer ridículo o inconsistente criticar la censura con imágenes censuradas pero la prensa, hoy día, depende tanto de las redes sociales para su difusión que no puede permitirse el lujo de que sus contenidos no aparezcan e ellas (nota los botones de "compartir" abajo, y que la publicidad encubierta de la derecha ocupa casi más espacio que la foto de la noticia).

Esto genera un segundo problema: Los contenidos censurados con pixels, cuadros negros o lo que sea se difunden tanto que llegan a eclipsar las apariciones de los originales en los buscadores.

Una vez seleccionadas las 365 imágenes que formarían parte del mosaico, las recorté manualmente para que fueran cuadradas. Se podría haber hecho automáticamente, pero no sin deformarlas o sin perder la idea de cada foto (de algunas fotos que tenían tamaños o formas complicadas tuve que sacar varios cuadrados).

Por último, utilicé el programa Metapixel (que es software libre) para construir el mosaico a partir de la fotografía del natural y las imágenes.

El resultado, impreso a un tamaño de 841 X 594 mm (para que pudiesen apreciarse las imágenes del mosaico) aún sigue expuesto en el hall de la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Informática y de Telecomunicaciones de la Universidad de Granada.

Beyond the Nipple
Beyond the Nipple, expuesto en el hall de la ETSIIT
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Segundas JASyP

Este viernes comienzan las segundas Jornadas de Anonimato, Seguridad y Privacidad (JASyP).

Durante dos días, estaremos en la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Informática y de Telecomunicación de la Universidad de Granada hablando de hacking, privacidad, seguridad, programación, criptografía, internet, derechos humanos y un montón de cosas más que se pueden ver en el programa.

Además, hay un juego de Capture the flag, un concurso de arte y un Hack and Beers.

Yo voy a estar por allí como asistente y, además, me he buscado un hueco para hablar de qué pueden decirnos sobre los hackers las ciencias sociales.

Nos vemos por allí (la entrada es gratuita).

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