Psicofonías

(algo así como el blog de Psicobyte)

Los Desposeídos

Me encanta cómo escribe Ursula K. Le Guin.

La conocí como autora de fantasía, con la entonces trilogía de Terramar.

Pero luego empecé a encontrarme con algunos relatos suyos de Ciencia Ficción, y ví que ese era el género para el que ella había nacido.

Soy un apasionado fanático de todas sus novelas del "Ciclo del ansible", incluso con sus altibajos (La Ciudad de las Ilusiones es más flojilla, La Mano Izquierda de la Oscuridad es simplemente genial).

Y Los Desposeídos es una novela de la Ursula y del universo del ansible.

Me gusta que un autor de Ciencia Ficción invente sociedades distintas a las nuestras y experiemente con ellas, y Ursula lo hace.

Pero, además, es que esta novela habla de un planeta habitado por anarquistas.

Y yo que, además de leer todas las utopías y distopías que puedo encontrar, tengo cierta tendencia ácrata, no tenía más remedio que leer esto.

Y me gustó.

A la Ursula siempre le ha gustado inventar sociedades complejas y trastocar roles sociales (sobre todo los sexuales), hasta que esas relacciones se convierten en la verdadera novela, pero sin caer para nada en personajes planos o arquetípicos. Al contrario: Es uno de los autores del género que más profundidad y complejidad dán a sus personajes.

La historia está bién contada, y presenta, a través del viaje de su protagonista, un sitema planetario binario con sus dos mundos ideológicamente enfrentados: Anarres, el mundo anarquista y Urras, donde viven los propietarios (Es decir, una sociedad de libre mercado bastante parecida a la nuestra).

La sociedad en Anarres parece (en mi opinión) inspirada en las experiencias que se dieron en España durante la guerra civil, aunque aquí Ursula hace algunas "trampas", como introducir algunas estructuras centralizadas, para dar algo más de tensión al aspecto social.

En definitiva, una novela de Ciencia Ficción donde vas a encontrar un poquito de crítica social, lucha interior entre individualismo y solidaridad, personajes tangibles y creibles, y una prosa que es casi poesía.

Muy recomendable.

Este libro tiene una interesante precuela, en forma de cuento corto, que puedes descargar aquí mismo: El Dia Antes De La Revolución.

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Born to be Wild

Todo el mundo tiene a veces la misma ensoñación:

Dejarlo todo, olvidar la monotonía de la vida cotidiana, liarse la manta a la cabeza y abandonar todo eso que asumimos como importante, pero que en el fondo sentimos que no lo es tanto.

En definitiva, huir de nosotros mismos, y ser libres.

Peter Fonda, Dennis Hopper y Jack Nicholson en "Easy Rider": ¡Born to be Wiiiiiild!

Sin planear nada, sin prever nada, solo tú y el momento, bebiendo la frescura de cada segundo, descubriendo lo que hay más allá del tedio, del estrés, de la desesperación de sentirse encerrado, de la opresión de uno mismo.

Pero entonces despiertas, y empieza un nuevo día.

Un día indistinguible de ayer.

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Alma proletaria

Truffaut, Zhang Yimou o George Lucas. No importa. Pero tiene que ser con la bolsa de palomitas más grande que exista, y con un refresco de similar envergadura. Creo que los auténticos cinéfilos llaman (despectivamente) a la gente como yó "masa palomitera".

Ni champagne, ni cava, ni exquisiteces enológicas de ninguna clase: Lo mío es la tradicional cerveza, dorada, cristalina, espumosa, refrescante.

Olvídate de hacer cola ante discotecas super super fashion con gorila malencarado en la puerta. Quiero estar acodado en la barra de mi garito y escuchar cómo los borrachos de al lado solucionan los problemas del mundo.

Abajo las cafeterías de lujo, con barrocas estatuas dorados sosteniendo las lámparas y querubines pintados en el techo. Prefiero escuchar el grito de locomotora de la máquina de café y la repetitiva música de la tragaperras que está siendo acosada por un paisano.

Nada de restaurantes de cientoventiseis tenedores, nouvelle cuisine, ni delicias de colibrí en salsa de arándanos recién recolectados. Soy mucho más feliz en la combinación bar-y-bocata.

Arranquemos los cocodrilos de sus polos, muerte a las corbatas, vamos a quemar esas camisetas con logotipos grandes como vallas publicitarias. Me quedo con el viejo jersey de lana que tejió mi madre y con mi ropa de segunda mano.

No quiero hoteles con una constelación de estrellas sobre la puerta ni viajes cargados de maletas. Me gustan mi mochila, mi saco de dormir, mi tienda de campaña, y un albergue barato.

El golf es aburrido, y el tenis muy cansado. Es mucho mejor el futbolín y, a veces, darle patadas a un bote mientras caminas por la calle.

Nunca podré ser rico. No me sale.

Tengo alma de proletario.

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A veces no es invierno

En realidad, no detesto el invierno tanto como pudiera parecer, aunque es cierto que el cielo gris me deprime y la lluvia me pone melancólico.

Sostengo la teoría de que, puesto que todos somos hijos de las praderas africanas, nacimos para disfrutar de las caricias del sol. En cierto modo, las nubes nos arrancan una parte de nuestras raices.

En cualquier caso, lo que detesto de verdad es sentir el invierno dentro, y eso es algo que puede ocurrirme en pleno agosto.

Lo bueno de los inviernos es que en algún momento terminan, y llega la primavera.

Lo malo es que siempre acaban regresando, porque la primavera también es transitoria.

Recuerdo haber leido un cuento en el que un rey pedía a sus sabios un objeto que fuera capaz de hacerle feliz cuando estuviera triste, y triste cuando fuera feliz.

El cuento decía que los sabios le mostraron un anillo que tenía grabada la inscripción "Esto también pasará".

Es algo parecido.

Todo esto viene a que anoche hacía frío, una fina lluvia pinchaba la piel, y la brisa arrastraba el vapor del aliento.

Pero no era invierno.

En relidad, hoy quería contar una curiosa historia de microorganismos, contaminación y evolución. Pero, lo siento, hoy no tengo cuerpo de biología. Y sí, ya sé me pongo muy aburrido cuando me dá el día metafísico.

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Cambios

Sin duda, con tu habitual percepción, te habrás dado cuenta de que, en las dos últimas semanas, han ido apareciendo pequeños cambios en el funcionamiento de este blog.

El primero fué la aparición de los permalinks, con los que se puede acceder o enlazar a un artículo determinado directamente, sin tener que buscarlo por la fecha ni por la sección.

El segundo fué el cambio del Histórico, para que no solo aparezcan los artículos que hay para cada fecha, sino también sus títulos.

El tercero fué la páginación en la portada: Cuando llegabas a este blog solo podías ver los últimos cinco artículos que había posteado, a no ser que fueras a una sección o fecha determinadas (que ya tenían paginación antes). Ahora aparece al pié de la portada un enlace para pasar de página, y ver los artículos anteriores.

Y el último cambio es el que acabo de poner hoy: En la barra de la izquierda aparecerán los enlaces a los últimos diez comentarios a los artículos. Bueno, en realidad, los enlaces a los artículos en sí.

Ah, y otro cambio, aunque este es bastante anterior: si haces click sobre la imagen de la esquina superior izquierda (que cambia aleatriamente), podrás ver todas las fotillos que hay preparadas para aparecer ahí, con su correspondiente comentario.

También he ido cambiando algunas otras cosas, pero todas afectan solo al funcionamiento interno del programa del blog, de modo que no se notan desde tu punto de vista...

Sigo trabajando en este blog en los (pocos) ratos libres que tengo.

Al final va a resultar que me gusta programar.

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