Es una guerra perdida. El dinero les acerca al poder a la vez que nos aleja a nosotros.
Y nadie se va a tirar a la calle como con la guerra o el 14M. El único derecho demócratico que tenemos es inútil; en tanto, que los dos partidos en el poder están pagados por ellos.
Esto demuestra que la libertad y la democrácia son sólo ilusiones. No podemos quedarnos sentados mientras nos damos palmaditas en la espalda; diciendo lo progresista que es nuestro Sistema.
No es un problema sólo de esto. Todo el que tenga dinero e influencias puede hacer sus leyes. Los ciudadanos sólo pueden esperar cuatro años y rezar por que al resto de la gente no se haya olvidado ya.
Y así se protegen nuestros derechos.
Hay una guerra, sí. Pero por nuestros derechos en general. Por el futuro, sí. Pero por un Sistema que no permita esta cosas. Por nuestro hijos, sí. Pero para que ellos si tenga control sobre el poder para evitar éstos abusos.
En realidad, la guerra no nuca terminó. Es la guerra de en la que lucharon nuestros padres. Es la guerra de nuestros abuelos. Es la guerra por la libertad y los derechos de los ciudadanos.
La diferencia es que el enemigo ahora es invisible y la gente no sabe que sigue ahí.
Por eso, la guerra está perdida. Porque la gente sigue creyendo que cuando un dictador cae, la libertad lleva por sí sola y la lucha se acaba.