Psicofonías

(algo así como el blog de Psicobyte)

Yo no vine a jugar a esto

Esto iba a ser la respuesta en los comentarios del post anterior a la pregunta de kinderzimmer "todo un clásico de los blogs. cómo te hace sentir eso?". Pero la cosa se me ha alargado demasiado para un comentario, así que lo dejo por aquí:

Verás: Soy un currito de los de cinco días a la semana, con pausa de fin de semana para no hacer nada. Un programador "mediocre tirando pabajo" que bien podría estar trabajando en cualquier otra cosa. Me gustan los bichos, leer, salir de cervecitas, charlar con los amigos, quedar para el café de los domingos, ver una película de vez en cuando y, sobre todo, estar metido en la cama (si es con Li, mejor).

Me jode que la adolescente que vive en el piso de al lado comparta sus gustos musicales conmigo y detesto los hospitales.

O sea, que soy un tipo normal, quizás algo más aburrido que el promedio. Con mis peculiaridades, que todo el mundo es distinto, claro. Pero con una especie de marca en el currículum existencial que dice "Nada que destacar".

Antes yo pensaba que esto del bloguerío era como una corrala de vecinas. Un grupo de gente bastante vulgar que, en lugar de dar la paliza a los colegas en la cafetería o el bar, lo hacíamos en Internet.

La cosa no tiene más que ventajas: En la cafetería o el bar los contertulios tienen pocas oportunidades de huir de una conversación aburrida, mientras que en Internet sólo te lee el que quiere hacerlo.

Pero, poco a poco, creo haber ido notando una especie de "profesionalización" de los blogeros. Cada vez hay más gente que parece vivir de esto o de algo relacionado con esto.

Y no me parece mal, no me malinterpretes. Ojalá todo el mundo pudiese vivir de lo que le gusta. En particular, ganarse las lentejas con algo tan cómodo como escribir alguna tontería de vez en cuando es algo que, en principio, suena estupendamente. Lo que pasa es que me parece algo así como los pajilleros profesionales: No dudo de que es posible que haya mercado para ello y, si alguien consigue ganarse la vida masturbándose, me alegro por él. Pero, en mi opinión, eso le quita la gracia al asunto.

De modo que si la gente quiere poner baners en sus blogs, hacer publicidad más o menos descarada o venderte algo directamente, me parece bien. Incluso si les da por venderte sus productos "de tapadillo". Cada cual, en su blog, que se lo monte como quiera, y que se las apañe con sus lectores. Un blog es un sistema tan válido para hacer negocios como un teléfono o un pasquín.

En serio. Que no es eso.

Lo que realmente me preocupa es que cada vez hay mas blogueros que parecen tomarse los blogs demasiado en serio. Algo así como "Muéstreme usted respeto, que soy bloguero".

Las kedadas y beers & blogs (que no son mas que excusas para salir a la calle y ver personas en carne y hueso) se nos han quedado cortas, y ahora montamos conferencias, convenciones y jornadas, como la gente mayor.

Y se habla de "blogs y prensa", "blogs y política", "blogs y empresa", en vez de aquello de "¿Y cómo se te ocurrió escribir la patochada aquella?" o "¿Leíste lo que dijo fulano?", que es lo más serio de lo que se suele hablar en una kedada.

Nos damos la enhorabuena cada vez que alguien "importante" (políticos, periodistas, artistas) se abre un blog, incluso a sabiendas de que la mayoría de las veces es pura propaganda administrada por un equipo de marketing y que no durará más que la campaña publicitaria.

¿Pero no habíamos quedado que lo bueno de los blogs es que cualquiera puede tener uno? ¿A qué viene ahora tanto elitismo?

Es posible que Internet esté sobresaturado de blogs de adolescentes inconformistas con crisis existenciales (por poner un ejemplo). Cuando yo era adolescente escribía, como todos, trágicas y arrebatadas poesías (tan malas en la métrica como en el contenido) de inconformismo y crisis existencial. Pero es que entonces aún no había blogs.

Y parecemos mirar esos blogs como si fueran de segunda clase. ¿Por qué? ¿Porque abundan? Prefiero diez adolescentes existencialistas con sus propios puntos de vista que otro "blog tecnológico" más que se limite a copiar notas de prensa o a repetir por enésima vez "lo mucho que mola el I-Pod".

Está claro que los blogs son una revolución, como lo fue el teléfono en su momento. Pero ¿Te imaginas a los primeros usuarios del teléfono llamándose todo el día o montando jornadas para decirse "Estamos haciendo una revolución, somos la caña"?

Miramos nuestras estadísticas y nuestros rankings. Es una tradición bloguera, desde siempre se ha hecho así. Pero ahora parece que nos las creemos.

Que no te engañen. Un bloguero no es un tipo que generosamente te permite compartir su sabiduría. Un bloguero es alguien que necestia que le leas. Y si lo haces, pues gracias.

Pero ahora se supone que los blogs deben imitar a la "prensa seria", o la "literatura seria" o a cualquier cosa seria. Tenemos que profesionalizarnos y "dar un servicio" y toda esa verborrea.

Y, sinceramente, estoy un poco aburrido de eso de "los blogueros somos la repolla" y de que nos tomemos tan en serio a nosotros mismos.

Yo me abrí esto para escribir lo que me apeteciese, cuando me apeteciese, y como me apeteciese. Sigo siendo el mismo piltrafilla de hace tres años.

Solo que un poco más harto de todo este tinglado.

Porque yo no vine aquí a jugar a esto.

Y van tres

Este blog ha pasado unos días en barbecho (y lo que te rondaré, morena) y, durante ese tiempo, me he saltado una pequeña celebración:

El primero de este mes "Psicofonías" cumplió tres añitos. Tres años no es nada en comparación con la inefable parsimonia de las eras geológicas, pero lo cierto es que se trata de un periodo sorprendentemente largo habida cuenta del desperdicio de un tiempo y esfuerzo que podrían haber sido dedicados a mejores fines.

Pena de muerte

Han condenado a muerte a otro hombre.

Uno más.

Pero, a diferencia de Amina Lawal o Stanley "Tookie" Williams, este tipo tiene bastantes menos amigos en el mundo, y dificimente sus ejecutores van a recibir avalanchas de cartas de protesta.

Evidentemente, estoy hablando de Saddam Hussein. Seguramente debe ocupar un lugar bastante destacado en el ranking mundial de hijos de puta pero, si estás en contra de la pena de muerte, estás en contra de la ejecución, también, de los cabrones.

Sí. Yo quiero que Saddam Hussein viva.

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