Psicofonías

(algo así como el blog de Psicobyte)

La doble resurreción de Gregor Mendel (2)

Como prometí ayer en la primera parte de este post, aquí tienes la continuación:

Brno, 1965. Arrojada en un jardín, abandonada y olvidada, yace una estatuta.

Se trata de la misma estatua de Mendel que cincuenta años antes presidía orgullosa la Mendlovo námestí.

La razón de que en 1965 su estatua yazca abandonada es que Mendel ha sido considerado por las autoridades de todo el mundo soviético como anticomunista y contrario a los intereses del proletariado. No en su calidad de monje ni por causa de su ideario político o moral, sino como científico.

Lysenko

Trofim Denisovich Lysenko

En 1929, en la prácticamente recién nacida Unión Soviética, un ingeniero agrónomo ucraniano llamado Trofim Denisovich Lysenko estaba "revolucionando" la biología. Sus éxitos con la vernalización (Un proceso que permite acelerar el madurado de algunas plantas haciendolas pasar por un periodo de frío), le habían aportado cierto renombre. Y él supo aprovechar ese renombre.

Eran malos tiempos: El hambre y las malas cosechas nunca habían sido raros en el campo ruso, pero la revolución y sus consiguientes movilizaciones y luchas habían empeorado la situación. Lysenko aprovechó esa especie de desconfianza en los científicos "¿Por qué no han hecho nada por nosotros?". Los científicos no ofrecían soluciones al hambre, pero los éxitos con la vernalización de Lysenko prometían un futuro mejor.

Lysenko era una especie de "neolamarkianio": Pensaba que los carcteres adquiridos durante la vida de un individuo se transmitía a su descendencia, y que unas especies podían cambiar espontáneamente a otras (trigo a centeno, era el ejemplo más típico).

Para Lysenko, el Darwinismo y la genética eran, "ciencia burguesa" que había que erradicar, costruyendo una nueva biología acorde con los principios del proletariado. La suya, claro.

A menudo, tendemos a juzgar injustamente los conocimientos de nuestros antepasados por los baremos actuales, con lo que percibimos una imagen falseada, porque sabemos cosas que ellos no sabían, y nos preguntamos ¿Como podían ser tan tontos?

Pero este no es el caso: Lysenko, para su época y en su contexto histórico, era un absoluto ignorante.

La biología rusa de esa época estaba al mismo nivel de occidente, de modo que no es de extrañar que despreciaran a Lysenko y sus planteamientos.

Pero Trofim Denisovich Lysenko contaba con un as en la manga, y no era precisamente un argumento científico.

Más versado en las artes de la política que en biología, sabía moverse en el ambiente del politburó, y tenía el apoyo de Joseph Stalin.

La nueva Inquisición

Nikolai Ivanovich Vavilov

En 1938, el dictador puso a Lysenko en la presidencia de la "Academia de Ciencias Agrícolas" y del "Instituto de Biología", destituyendo a Nikolai Ivanovich Vavilov, el anterior presidente y un hombre incomparablemente más capaz.

En una retorcia parodia del jucio a Galileo, se le exigió a Vavilov que se retractara de sus ideas afines a Darwin y Mendel. Vavilov se negó con las palabras "Iremos a la hoguera, pero no renunciaremos a nuestras convicciones.". Esto significó su perdición. En una parodia de juicio se le condenó por "espionaje" y fué deportado a Siberia, donde murió.

La historia de Vavilov, su trabajo y su fidelidad al conocimiento es fascinante, pero no quiero alargar esto más.

Vavilov no fué el único. Lysenko impidió la enseñanza de Darwin, Mendel y cualquiera que siguiese sus tesis, la publicación de trabajos y la investigación. En una brutal serie de purgas y depurtaciones, envió a sus oponentes científicos a Siberia y, aveces, a la muerte.

En la Unión Soviética y los países de su entorno la biología era Lisenkoista o no era nada.

Y esto nos lleva, otra vez, a la estatua de Mendel.

Al ser nuestro abad un autor "burgés", "contrario al materialismo dialéctico", prohibido y repudiado, las autoridades políticas ordenaron la retirada y destrucción de la estatua. Afortunadamente, quitaron la estatua, pero no la destruyeron. Me gustaría pensar que fué por algún acto deliberado en favor de la memoria de Mendel, pero sospecho que, en ralidad, la estatua se salvó por la simple dejadez de los encargados de cumplir la orden.

Si anteriormente Mendel había sido olvidado por razones científicas, esta vez eran solo política e ideología lo que le condenaban.

Los resultado para la ciencia soviética fueron desastrosos. Mientras que los avances, por ejemplo, en química o física fueron a la par con occidente, las ciencias biológicas se estancaron en un callejón inútil del que no podía surgir nada.

Sin Mendel y sin Darwin, la biología soviética no existía.

Pero la posición de Lysenko estaba basada en la fuerza, y no en las ideas. Cuando,en 1953, murió Stalin, Lysenko perdió su apoyo y cayó en desgracia. Aunque el daño ya estaba hecho, la era del Lysenkoismo había terminado.

Segunda resurrección

Sin embargo, su influencia aún duraría, y no fué hasta 1965, en el primer centenario del la publicación del trabajo de Mendel (y gracias en buena medida a las presiones de científicos extranjeros), cuando su memoria fué recuperada oficialmente.

Se organizó una gran conferencia internacional sobre genética en el teatro Janacek de Brno, el obispo de Brno dió una solemne misa en su honor (algo sorprendente, dado el rechazo de las autoridades a las exhibiciones religosas públicas) en la catedral de San Pedro y Pablo, y la estatua fué recuperada de su abandono.

En el monasterio de Santo Tomás, donde Mendel vivió y trabajó, se ubicó un museo en su honor, el Mendelovo muzeum - Muzeum Genetiky.

En el jardín de la abadía se puede visitar la estatua de Mendel que, con la barbilla alta y el gesto relajado de la sabiduría, mira al frente, quizás recordando el pasado, quizás aguardando el futuro.

A sus piés nacen, crecen y se cruzan las plantas de Pisum sativum, los guisantes de Mendel.

Otra vez pongo los agradecimientos, y otra vez lo hago de todo corazón:

Quiero expresar mi agradecimiento por la colaboración del Mendelovo muzeum - Muzeum Genetiky que, generosamente, dedicó parte de su tiempo a responder por correo electrónico a mis absurdas cuestiones (del tipo "¿Quién es el autor de la estatua que teneis en el jardín?").

Y sobre todo agradezco, con todo el cariño, a mi amiga I.L de Praga, que se pusiera en contacto con dicho museo y actuara de traductora e intérprete (porque, como supondrás, no tengo ni idea de checo).

Sin estas ayudas, probablemente no habría escrito este post.

(19798 visitas a este artículo)
PCMS 2004