Psicofonías

(algo así como el blog de Psicobyte)

Apuntes de un desfile militar

Los coraceros de la Guardia Real molan

Parecen soldaditos de plomo, pero a tamaño natural y perfectamente bruñidos.

La Legión es ridícula

Desde el paso hasta las poses, pasando por el uniforme o el gesto, no se salva ni la cabra. La verdad es que da un poco de vergüenza ajena.

El Rey debería llevar corona

Y también capa de armiño (y un cetro tampoco estaría mal) si quiere dar un aspecto de verdad regio. Un rey de uniforme militar es sólo un militar.

(Este es de Papá Psicobyte)

Las fuerzas armadas aprovechan el momento

El momento televisivo, quiero decir. Para hacer publicidad de soldados llevando comida, soldados ayudando en algún desastre, soldados en una especie de escuela para niñas, soldados poniéndole una manta sobre los hombros a un anciano...

¿Cómo se puede hacer un anuncio tipo "Alístate" de modo que parezca que es de Manos Unidas? Ni siquiera se ve un fusil en los cincuenta segundos que dura...

(Corrección: He vuelto a ver el anuncio y, si te fijas, sí se pueden entrever algunos fusiles).

Las banderas hacen extraños compañeros de cama

¿Por qué los pastilleros, los fans del tuning y los fascistas parecen haberse puesto de acuerdo para adoptar como enseña la bandera de España con el toro de Osborne por escudo?

Más respecto a las banderas

Aunque esté sólo tangencialmente relacionado con lo de arriba, no te pierdas este post de Fernando Tricas. Si tuviera una sección con "el post del mes", lo colocaba allí.

Hago mías sus palabras (compartiendo, no robando) cuando dice de la bandera (de la que sea, de ninguna en concreto):

Pero, por favor, no maten ni mueran por ella.

Ni le pidan a otros que lo hagan.

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Todos los informáticos van al cielo

El informático del anterior post, tras su trágica muerte, llega al cielo (porque, como es bien sabido, todos los informáticos van al cielo).

En la entrada del paraíso eterno, se acerca a una ventanilla, donde es recibido por el sonriente arcángel que administra el papeleo de las admisiones:

- Bienvenido al cielo, reciente difunto. ¿Sería tan amable de darme sus datos para validar su ingreso?

El informático, presto aunque algo nervioso, le aporta la información requerida, con la que el arcángel consulta una lista en su monitor con gesto preocupado.

Tras un rato de "hums" y "ajás", el arcángel pregunta:

- ¿Y dice usted que es informático?

- Si, claro. Por supuesto.

- Ya veo. Seguramente debe de haber un problema con el programa porque, a pesar de que todos los informáticos van al cielo, no tengo su nombre en mi lista...

El informático empieza a preocuparse:

- ¿Y cómo vamos a arreglarlo?

- No se preocupe - responde el arcángel - Todos los informáticos van al cielo y usted no será una excepción. Permítame que consulte con instancias superiores...

Teclea algo en su ordenador, hace un par de llamadas y, al poco rato, aparece San Pedro con paso ágil.

- Hola ¿Cual es el problema?

- Pues verá, jefe - Contesta el arcángel - Este señor dice ser informático, pero no aparece en mi lista de ingresos...

- ¡Imposible! ¡Todos los informáticos van al cielo! Déjame ver eso.

San Pedro consulta el ordenador durante un rato, hasta que, con gesto preocupado, se dirige al informático:

- Debe ser un bug en la base de datos, ya sabe usted cómo son estas cosas. Lo malo es que quizás tardemos algún tiempo en arreglarlo. Permítame que le ofrezca un arreglo temporal mientras lo solucionamos.

- ¿Qué clase e arreglo? - pregunta el asustado informático.

Todos los informáticos van al cielo - responde San Pedro - Pero no podemos admitirle si no consta en el listado por lo que, mientras arreglamos esto, deberá usted hospedarse en el Infierno.

La voz del pobre informático suena como un graznido cuando grita:

- ¡En el infierno!

- Por supuesto - Responde San pedro inmediatamente - No está usted condenado, no deberá sufrir ninguna tortura o pena, y podrá moverse libremente por todo el Hades. Es una solución temporal, mientras se arregla todo.

El informático, viendo que no tiene otra opción, acepta el trato y desciende a los infiernos como un Dante sin Virgilio, donde es recibido por un preocupado Satanás.

- ¿Pero esto es muy irregular! ¡Usted es un informático, y todos los informáticos van al cielo!

Nuestro informático le explica la situación al Maligno que, al final, consiente y le deja ir libremente por los nueve círculos.

Pero pasan los días, y el infierno es bastante aburrido.

EL informático, para matar el tiempo, empieza a examinar los sistemas del Hades, examina el código, y decide meterles mano.

Tras una semana el Infierno ha cambiado radicalmente.

Las entradas y salidas de los diversos castigos han sido optimizadas, minimizando los tiempos de acceso. El programa de control de temperaturas se regula automáticamente, reduciendo el consumo. Los turnos de trabajo de los demonios se regulan en función de la demanda. La intranet demoníaca apenas tiene colisiones y el escritorio de Satán luce un bonito salvapantallas con fotos de Manowar y Laetitia Casta.

Es entonces cuando el mismísimo Dios en persona (una y trina), baja al infierno en su inspección mensual. Al ver todo aquello muestra su proverbial cólera:

- ¿Pero esto qué significa? ¡Licifer! ¡Explícame qué es todo esto!

El Diablo le expone el problema, la situación y el arreglo al que se ha llegado, lo que no hace más que aumentar la Ira divina.

- ¡Esto es inadmisible! ¡Todos los informáticos van al cielo! Traeme ahora mismo a ese tipo que me lo lleve a donde debe estar.

Satán, que no tiene interés en perder a tan valioso inquilino, se niega:

- No. Nos lo quedamos. Precisamente ahora está metido en la depuración del sistema de latigazos, y esperamos triplicar el rendimiento con las mejoras.

Dios está francamente furioso:

- Entrégame al informático o atente a las consecuencias.

- ¿Sí? - responde Satanás - ¿Y qué harás si no te lo doy?

- Escúchame, maldito ángel caído. Si no me lo entregas te llevaré a los tribunales y te pondré tal pleito que perderás hasta esa ridícula perilla de chivo.

- ¿De verdad piensas hacer eso? - Pregunta Satán con su sonrisa más perversa y triunfal - ¿Y con qué abogados?

Special Thanks to Campanilla, por amenizar una velada con este chiste.
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