Psicofonías

(algo así como el blog de Psicobyte)

El sonido del trueno

Supongamos que tienes un billete de cinco Euros a mano y no sabes qué hacer con él.

Una de las opciones es quemar el billete y entretenerte viendo cómo arde.

Otra opción posible es pagar con él la entrada del cine, e ir a ver "El sonido del trueno".

Pués bién, de las opciones anteriores:

Una de ellas es desperdiciar el dinero en un uso absurdo e inutil.

La otra requiere el uso de cerillas.

Por si he sido demasiado sutil: No vayas a ver "el sonido del trueno".

Alguna otra opinión en el blog de nauj27.

(70163 visitas a este artículo)

Jerome y su libro

Cuando estás en la estación de autobuses de Granada (donde, por cierto, se desayuna bién y a un precio razonable), llevas horas esperando, y aún te quedan horas por esperar, el tiempo puede ser insufriblemente lento.

Tener un libro entre manos puede ayudar a pasarlo mejor pero, cuando terminas de leerlo y el segundero de tu reloj sigue girando con exasperante lentitud. ¿Qué haces?

Pues Jerome "en español se dice Jerónimo" ha dado con una solución bastante original.

Jerome y su libro

Ante la amenaza sombría del aburrimeineto absoluto, se dedicó a pasear su libro por toda la estación de autobuses, explicando su situación a todos y cada uno de los viajeros en espera, y pidiéndoles que escribieran algo en su libro, a modo de recuerdo.

Así, al menos, te entretienes.

(4902 visitas a este artículo)

Agosto (demasiado) tranquilo

Parece inevitable que, por estas fechas, los blogueros nos pongamos en modo "redacción escolar" y aburramos al prójimo con los detalles de nuestras respectivas actividades estivales.

Siguiendo el sabio consejo de algunos que, en los comentarios al post anterior, me han advertido que sea prudente con el relato de mis vacaciones, trataré de ser breve (cosa que, como sabes, va en contra de mi verborréica naturaleza).

En cualquier caso, te aseguro para tu tranquilidad que este no es un post de "Yo me lo he pasado muy bién y tú no".

He pasado el verano en estrecha convivencia, minuto a minuto, con Li, haciendo fundamentalmente nada.

Me explico: Teníamos bastantes planes (aunque muy indefinidos), para visitar Lisboa (Una de las ciudades más hermosas que conozco), para viajar unos días a Coruña (Adoro Galicia, y tengo un "algo" personal con ir a visitar su acuario), o regresar a Asturias (Li necesita nadar en el Sella).

Pero, al final, por diversos motivos que no quiero relatar ahora (quizás otro día), hemos tenido que permanecer varados en Granada.

Nuestra intención habría sido aprovechar la circunstancia para hacer algunas salidas y escapadas de fin de semana con los amigos pero, cada uno por su propios motivos, ya tenían suficientes planes y ocupaciones. De modo que nos las hemos tenido que apañar solos.

Varias bajadas a las playas granadinas podrían haber aplacado las ansias de mar de Li, si no fuera por la confluencia de algunos detalles incómodos:

  1. A Li no le gusta nadar sola, y a mí no me gusta nadar en absoluto.
  2. Lo que iban a ser baños se tornó en cacería de medusas que, como parce que ya han comentado muchos blogueros granadinos, ha sido una actividad casi constante este veranos en nustras costas.

Aún así, hemos visitado varias playas en Almuñecar, Almería, Salobreña y no sé cuantos sitios más.

Esto completado con alguna escapada al campo y los pocos entretenimientos de los que provee el agosto granadino, redondea un agosto más relajado de lo que hubiese esperado (y deseado).

Pero, al menos, hemos descansado, que se supone que es lo que hay que hacer en vacaciones.

Uno de los objetivos estivales que si he cumplido ha sido el de alejarme completamente del ordenador: No he leído este blog ni ningún otro, y el único post que he publicado aquí este agosto ha sido el alusivo a mi cumpleaños, que ya estaba "pregrabado" antes de marcharme.

Entiéndelo: Necesitaba un descanso.

(7180 visitas a este artículo)
Posts Posteriores (1/1) Posts Anteriores
PCMS 2004